“Un Plan Especial de Reforma Interior (PERI) opera sobre un área de la ciudad que presenta problemas de degradación del tejido urbano inadecuado a las necesidades y a los estándares actuales, con carencias de servicios urbanísticos, espacios libres o equipamientos públicos.”
[quote align=»left»]Todo para que una avenida, digna de la gentrificación más pura, una la Diagonal con Josep TarradellasAsí empezó el drama de la Colonia Castells en los años 70, un PERI del Ayuntamiento les amenazaba con la expropiación de sus casas bajas, muchas de ellas construidas en malas condiciones y algunas sin ni siquiera conexión a la red pública de suministros. Pero en el lote iban incluidas dos fincas más, las de los números 239 y 241 de la calle Entença, con características radicalmente distintas. Hace algo más de siete años, la Asamblea de Afectados consiguió pactar con Jordi Hereu, entonces alcalde de Barcelona, un protocolo de expropiación. Los vecinos accedieron a viviendas de protección oficial de 60 m2 y quedaron contentos. Pero a nuestras víctimas, con casas de 100 m2 en perfecto estado —cualquiera daría un brazo por vivir ahí— también les dieron el mismo destino. ¿Por qué echarles si sus casas están divinamente?
El PERI se explica por la necesidad de establecer zonas verdes. Bien, en vez de hacerlas en el centro de la manzana, porque no cabían con los nuevos planes, decidieron ensanchar la acera y colocar en ella plantitas. Todo para que una avenida, digna de la gentrificación más pura, una la Diagonal con Josep Tarradellas. Los dos bloques ocupan la acera y claro, dificultan esos planes. Pero sólo unos metros más arriba, el Ayuntamiento se olvida de su avenida. La congregación del Pare Manyanet tiene un colegio con su respectivo templo ocupando los mismos metros de acera que ocupan los edificios 239 y 241. Lejos de irse abajo, los vecinos saben que a la escuela no le ha llegado nunca ningún aviso de expropiación. Entre otras cosas porque, según cuenta Emili Tovar, vecino del 241, en pleno año 2000 se permitió a la Iglesia derribar parte del patio del colegio para construir una residencia, con paredes de mármol, que en sus bajos aloja un restaurante. Con la Iglesia hemos topado. La imagen es apocalíptica: un crucifijo enorme mira desde la esquina a sus mártires.
¿Cuáles son los planes para sustituir a estos dos bloques cuando los tiren? En el solar que ya ha quedado libre se han construido unos pisos de alto standing, en cuya promoción se prometió hasta piscina en la azotea. «Pisos de luxe» rezaban los carteles que escoltaban las obras. Ante la imagen kafkiana, la promotora terminó retirándolos. Margarida Marsal, que tuvo la amabilidad de enseñarme su casa en el 241, recorría con la mirada triste cada rincón de la finca: “Entré aquí vestida de novia, nací en este barrio y ahora quieren echarme”. Según un informe de Idealista de julio de 2014, Les Corts es el barrio donde la vivienda ha subido más de precio, un 146%, desde que empezó la crisis. El metro cuadrado asciende a 4.265 euros. Los vecinos de estas fincas, que pagan un alquiler de unos 500 euros, no responden al modelo que la especulación inmobiliaria, que creíamos superada, busca entre sus objetivos.[quote align=»left»]Según un informe de Idealista de julio de 2014, Les Corts es el barrio donde la vivienda ha subido más de precio, un 146%, desde que empezó la crisis
Ellos, Margarida y Emili, se afanan en enseñar unas casas que no tienen ninguna necesidad de irse al suelo. ¿Por qué ellos y no la Iglesia? Porque ellos se han convertido en la “degradación del tejido urbano inadecuado a las necesidades y a los estándares actuales”. Esos estándares están en la azotea del edificio de lujo, mojándose los pies en la piscina. El barrio ya no es para los de siempre. La ciudad ya no es para las personas.
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