De megastore en megastore y tiro porque me toca. Primero, admito que tengo alguna ropa de Desigual, de cuando tenía un cuerpo serrano y no me había dado por mirar las etiquetas para saber dónde se fabrican sus vestidos chulos. Y claro, de cuando Desigual era desigual y no un montón de colores porquesí que lleva medio planeta y que inunda la T1 con el shop at Portal del Àngel! en cuanto pones un pie en ella, que te dan ganas de volverte al Madrid gris del que no hubieras debido salir.
[quote align=»left»]Mas: “Desigual ha avanzado gracias a sueños y valores desde hace 30 años, y Catalunya lo ha hecho también gracias a que ha tenido sueños y valores desde hace 1.000 años”La T1 comparte con Desigual algo más. Ricardo Bofill se encargó de la remodelación del aeropuerto, del Teatre Nacional de Catalunya, del hotel W y, sí, de la gigante sede mundial de la marca que se puede ver en el paseo Mare Nostrum. 24.000 metros cuadrados repartidos en 6 plantas, 820 trabajadores, 50 millones de euros y 50 años de concesión. Es el segundo edificio más largo de Barcelona después del centro comercial de la Illa.
Cositas guais: el centro se inauguró con la presencia del president Artur Mas, que identificó la historia de la marca y del país, con un breve lapso de tiempo: “Desigual ha avanzado gracias a sueños y valores desde hace 30 años, y Catalunya lo ha hecho también gracias a que ha tenido sueños y valores desde hace 1.000 años”. Trias añadió que marcas como Desigual contribuyen a dar a conocer la marca Barcelona en el exterior, lo que crea empleo y riqueza para la ciudad. Perfecto, ¿nos ponemos el lazo y salimos al mercado?
Puestos a ello, qué mejor que darle a Desigual el conocimiento perfecto de nuestros gustos, ya que nos parecemos tanto y tanto contribuye a nuestro PIB. Pero, avanzada a su tiempo como es la empresa, ya tiene instalado un sistema para conocer “la usabilidad de sus centros”. La empresa Visual Tools, consciente de que la marca quería conocer la afluencia a sus tiendas y cómo de bien funcionaban sus reclamos, le hizo una propuesta que no pudo rechazar. En cada tienda de Desigual en España hay 16 cámaras que no están sólo junto a las puertas de entrada, sino en otras partes, viendo de cerca si nos molan sus vaqueros, si los dejamos de vuelta en la mesa y por qué. Big Brother is watching you. Y si no me creéis, así lo define Visual Tools: “Limitando las grabaciones a los momentos en los que alguien transita por determinadas zonas de la tienda, se puede estudiar el grado de interés que despiertan ciertos productos”.
En cada tienda de Desigual hay 16 cámaras viendo de cerca si nos molan sus vaqueros, si los dejamos de vuelta en la mesa y por quéLo mejor de lo mejor es que en un perfil del dueño de la compañía, Thomas Meyer, en El Mundo, leí que, según sus allegados/trabajadores, era más fácil verle en una manifestación antisistema que jugando al pádel. Y en su web dicen que visten personas, no cuerpos. Pero ninguna mención sobre dónde fabrican su liberación posmoderna de la mujer. ¿Por qué dejé de comprar Desigual? Porque a pesar de su precio, su ropa sigue estando fabricada en India, Tailandia, China, Camboya o Marruecos, donde los trabajadores del textil están muy lejos de vivir una vida chula. Si estos son sus sueños y valores, que venga un tsunami y los vea.
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